Hoy voy a romper un poquito el silencio y voy a dirigirme a ti.
Sí, a ti.
A ti que acabas de aterrizar por aquí o llevas meses siguiendo mis pasos y compartiendo pensamientos.
A ti, que sentencias tu silencio entre cuatro paredes sintiéndote parte de un mundo en el que a veces crees no encajar, y aún, sin embargo, crees que no tienes opción y has decidido seguir viendo lo mismo día tras día.
Sí, a ti.
A ti, que, aunque aún no te hayas convencido de ello, vales muchísimo más de lo que crees.
Porque, aunque ahora mismo estés segura de que no es así, el mundo de alguien se para cada vez que tú sonríes.
Porque, aunque no lo creas, tú tienes algo que no tiene nadie más o nadie lo tiene como tú: cuentas contigo misma.
Aunque en algunos momentos las lágrimas recorran tus mejillas, en realidad no estás tan sola como crees.
Y digo que no lo estás porque todas, alguna vez, nos hemos sentido igual que tú.
Y eso es lo hace que entre nosotras haya un nexo de unión más fuerte que el que algunas personas llegan a experimentar en toda su vida.
Es posible que en un pasado no demasiado lejano intentaran convencerte de que no conseguirías nada por ti sola.
Y espero que no lo creyeras.
Es posible que en un pasado no demasiado lejano alguien intentase hacerte creer que te quería y fue capaz de obligarte a hacer algo que no te apetecía hacer.
Y espero que fueras más fuerte que yo y te negases a hacerlo.
Por lo que me dais a entender cuando me escribís, algunas de las mujeres que me leéis pensáis que yo siempre he sido igual que ahora, que yo nunca he sentido miedo y que siempre he tenido la fuerza que sé que tengo ahora.
No os equivoquéis, no te equivoques.
No soy una superwoman ni sé siempre lo que debo hacer.
Tampoco siempre tengo la misma confianza en mí ni siempre pienso con la misma claridad. A veces yo también tengo que pedir ayuda cuando estoy desbordada y no sé qué camino tomar.
Pero hoy no quiero hablar de mí.
Hoy quiero invitarte a que te escuches, a que te conozcas, a que te aceptes y a que seas quien quieras ser.
Tu vida es tan sólo tuya, y de nadie más. Tú sabes mejor que nadie qué necesitas y hacia dónde te gustaría ir.
No desaproveches tu oportunidad para sentirte todo lo feliz que creas que puedes llegar a ser.
Y si sientes miedo o inseguridad no permitas que tiemblen tus piernas ante esa sensación.
Ponte cómoda y aprende a aceptarlas como parte de ti, como parte de toda tu esencia, de lo que te distingue de las demás.
Toma conciencia de quien eres y de quien no.
Y cuando te levantes alguna mañana creyendo que no te quedan fuerzas ni sientas ilusión para continuar, recuerda que cada minuto que pases lamentándote no va a regresar y reflexiona si es así cómo quieres afrontar tu vida.
Estoy completamente segura de que encontrarás tu propia respuesta a esa pregunta.
Yo también me sentí alguna vez vacía y desilusionada.
Pero con voluntad, infinito dolor y mucha perseverancia conseguí dejar atrás esa etapa.
Quizá lo que voy a decirte ahora podrá parecerte una barbaridad, pero he llegado a la conclusión de que es necesario sentirse vacía para saber lo qué es sentirse llena.
Ver de cerca el borde del precipicio nos permite augurar lo impactante que puede llegar a ser la caída y animarnos a correr en dirección contraria.
Y no dejar de correr nunca… Esto es lo que yo llamo el punto de inflexión.
Así que, dicho todo esto, hoy te animo a mirarte frente al espejo unos segundos y a ver todo lo bueno que hay en ti.
Seguro que es mucho más de lo que creías saber o de lo que serías de reconocer a priori.
—
Si te ha resonado esta carta y te gustaría recibir mis contenidos, te invito a sumarte a mi comunidad uniéndote a mi newsletter.
Además de estar al día de todas mis novedades, recibirás como regalo de bienvenida mi masterclass gratuita «7 claves prácticas para tener más calma en tu día a día», en la que encontrarás varias herramientas para cuidar tu energía y empezar a priorizarte hoy mismo.
¡Gracias por leerme!
Alicia
2 comentarios en «Carta a todas las mujeres»
Hola Alicia, tus palabras llegan en un momento en el que me siento frágil, el amor es capaz de hacer desbordar todas las emociones, de crear miedos y hacer tambalear el mundo que creías seguro y para siempre. Gracias por ser tan positiva y por recordarme que tengo que seguir queriéndome y aceptandome como soy. Un cálido abrazo. Yolanda.
Querida Yolanda,
La fortaleza no es posible sin la fragilidad, forma parte de la dualidad de la vida.
Es precisamente en estos momentos de dudas, miedos e inseguridad es cuando más necesitas acompañarte y tratarte con mucho amor.
Te mando fuerza y mis mejores deseos para ti para que salgas fortalecida de esta etapa y pronto todo se acomode para ti.
Escúchate, recuerda que eres la reina de tu vida y date lo que necesitas en este momento.
Te mando un abrazo con mucho cariño.
Alicia
Finalidad » moderar los comentarios.
Legitimación » tu consentimiento.
Destinatarios » los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa (proveedor de hosting de Abrazandoelcambio.com) dentro de la UE. Ver política de privacidad.
Derechos » podrás ejercer tus derechos a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos.