Lo importante y lo suficiente: aprendizajes de mi viaje por Tailandia

Reflexiones sobre mi viaje por Tailandia

Hace muy pocas semanas he tenido la oportunidad de viajar a Tailandia, un país que me ha dejado de todo menos indiferencia.

Además de ser el primer país asiático que he visitado, es un lugar que me ha ayudado a tomar gran conciencia de algunos aspectos relacionados con mi verdadera esencia y mi forma de entender la espiritualidad.

Aunque este no es un blog de viajes, quiero compartir por aquí estos aprendizajes por si resuenan contigo y pueden aportarte valor en este momento.

Lo importante y lo suficiente: aprendizajes de mi viaje por Tailandia

1# ¿Qué es suficiente para ti?

Desde mi punto de vista, esta debería ser una de esas preguntas obligatorias que debería cuestionarse cualquier persona que desee vivir en armonía sin perder el foco.

Hoy en día convivimos con un sinfín de estímulos y mensajes externos que nos invitan a superarnos a diario, a desafiarnos continuamente y a comprometernos a ser mejores en todas las áreas de nuestra vida.

En mi opinión, esta realidad nos empuja a olvidar que en ocasiones respirar y sobrevivir ya es todo un logro, principalmente cuando nos encontramos atravesando una etapa difícil.

Por este motivo, siempre defiendo la importancia de conocer y aprender a gestionar nuestras emociones. También de ser capaces de regalarnos tiempo para practicar la aceptación, el perdón y sanar nuestras heridas.

Por otra parte, la forma de vida que conocí estando en Tailandia me hizo cuestionarme más que nunca si a veces no nos complicamos demasiado, además de plantearme qué es lo que realmente necesito para sentirme plena y feliz con mi día a día.

Las maravillosas puestas de sol que disfruté durante muchos días estando en Asia me recordó que el sol sale todos los días para todos, independientemente de las circunstancias que estés atravesando y del lugar del mundo en que te encuentres.

Tenemos en la palma de nuestra mano las herramientas y las posibilidades de comunicación suficientes para regalarnos un ejercicio de pura honestidad, mirarnos al espejo y preguntarnos: ¿qué es suficiente para mí?

La imagen de una señora sonriente cocinando pinchos de pollo en plena calle y ver trabajar a un señor en un taller mecánico muy lejano a  a los que estamos acostumbrados me hizo darme cuenta de que somos capaces de vivir con mucho menos de lo que creemos que necesitamos.

La clave está en atrevernos a preguntarnos y en regalarnos una respuesta lo bastante contundente y honesta como para sentirnos satisfechos con el discurso que nos autodedicamos.

2# La importancia de la gratitud

Uno de los aspectos de Tailandia que más me impactó y gustó a partes iguales es lo altamente presente que está la práctica de la gratitud en el día a día de los tailandeses.

Sentir agradecimiento respecto a las posibilidades que se disfrutan me parece una forma estupenda de elevar la conciencia y mantener un estado de ánimo mucho más positivo.

Por ello, quiero proponerte dos ejercicios muy sencillos que pueden ayudarte a incorporar esta práctica en tu rutina habitual:

  1. Repasar mentalmente o escribir en una libreta personal al finalizar el día aquellos motivos o factores de tu vida por los que te sientes agradecido/a. Te recomiendo especialmente optar por plasmarlo por escrito, ya que el reflejarlo de esta forma aumenta el reconocimiento y la toma de conciencia hacia aquello que estás escribiendo.
  2. Reservar un hueco en tu agenda para contactar con aquellas personas importantes para ti y transmitirles la importancia que tienen en tu vida. La frecuencia puede ser, por ejemplo, una vez al mes o cada quince días (la frecuencia puedes definirla tú en función de tu disponibilidad).

3# Reconectando con la abundancia

Cuando viajas a un lugar como Tailandia, con costumbres tan diferentes a las de tu país de residencia, puedes encontrarte con situaciones de todo tipo. Y precisamente esto forma parte de la magia del viaje.

Partiendo de esta base, quiero compartir contigo una de las anécdotas de nuestro viaje (digo nuestro porque viajaba con mi pareja).

En uno de los lugares donde nos alojamos nos ofrecieron una choza al lado de una piscina tropical y mucha vegetación. En un primer momento, el sitio me pareció de lo más exótico y me resultaba bastante atractivo pasar la noche en una habitación de esas características.

Minutos más tarde mi emoción fue esfumándose al ver que el lavabo no tenía paredes, el techo estaba repleto de telarañas y teníamos un simpático compañero de de viaje: un lagarto de tamaño considerable.

Al ver el lagarto entré en pánico, la verdad. Eso era demasiado para mi zona de confort, reconozco que no me sentía preparada para eso.

Quizá para otra persona no es para tanto y seguramente no lo sea, pero yo, que soy carne de cañón para los mosquitos, no quería pasar mi última noche de viaje en vela por si algún amiguito aparecía por sorpresa.

No me lo pensé dos veces y le propuse a mi pareja hablar con recepción para preguntar si era posible un cambio de habitación.

Por un importe simbólico, nos ofrecían una habitación preciosa al lado de otra piscina del alojamiento, más condicionada a lo que estamos acostumbrados en Occidente y, además, con vistas al mar.

Aceptamos la propuesta, recogimos nuestras cosas e inmediatamente cambiamos de habitación.

Esta anécdota me hizo cuestionarme muchas cosas.

La más importante es que me sirvió para darme cuenta de que, en otro momento, sólo por evitar “molestar”, me hubiera callado y hubiera aceptado la choza inicial sin rechistar, aún sin sentirme del todo cómoda.

¿Te suena? El miedo al qué dirán, a dar la nota y la popular costumbre de sentirte inferior y no creerte merecedora. Estoy segura de que mis palabras te sonarán y te habrás sentido así en algún momento. ¿Me equivoco?

Después de vivir esta experiencia, hablé de esto con mi pareja y reflexionamos juntos acerca de la cantidad de veces que nos conformamos con menos de lo que en realidad queremos por falta de confianza y por anteponer la voluntad de otros a la nuestra.

Sin duda alguna, la anécdota vivida en Tailandia me hizo ver con una claridad aplastante que podemos decir no cuando queremos decir no y que no pasa absolutamente nada. Mucho menos negativo, sino justo todo lo contrario.

Querer disfrutar de la abundancia que de forma natural ya somos es algo inherente y forma parte de nuestra esencia, pero la educación que recibimos y las experiencias que vivimos a lo largo de nuestra vida contribuyen a que se nos olvide.

Esta experiencia me hizo recordar que el conformismo ya no tiene lugar alguno en mi vida y que vale mucho la pena (y la alegría) recordar en todo momento nuestras necesidades y deseos, sean cuales sean las circunstancias.

4# Relativizar la verdad

Otra de las enseñanzas más relevantes de viajar y conocer otras culturas y formas de vida es el darte cuenta de que la verdad absoluta es del todo relativa.

Lo que en un lugar determinado está aceptado socialmente e incluso bien visto puede ser algo totalmente contrario a las normas y valores de otro país. Viajar te abre la mente y te invita a relativizar aquello que dabas por hecho y probablemente no te hubieras planteado estando en tu país.

Por poner un ejemplo, más del 95% de la población tailandesa sigue la religión budista. En cambio, aproximadamente el 0,7% de la población es cristiana, lo que te puede ofrecer un dato relevante acerca de sus creencias o su visión acerca de la divinidad.

Creo firmemente que convivir con otro tipo de creencias respecto a muchos ámbitos vitales resulta sumamente enriquecedor para el crecimiento individual, además de ser muy interesante para cuestionarnos aquello que hemos aceptado desde nuestra infancia.

5# Priorizando lo importante

Viajamos a Tailandia con muy pocas expectativas de viaje.

Nuestra prioridad era disfrutar de cada momento tal como viniera y, sobre todo, lograr desconectar de nuestras obligaciones profesionales durante esas dos semanas.

Los últimos meses han sido muy intensos a muchos niveles entre la creación de esta web, nuestra mudanza y otros cambios que hemos incorporado a nuestra vida, y necesitábamos un descanso real, no a medio gas. Esto era sin duda lo más importante: nosotros mismos.

Y lo conseguimos.

Por primera vez desde que iniciamos nuestra relación, conseguimos disfrutar plenamente de nuestras vacaciones enfocados en el momento presente. Hemos logrado no estar enganchados al correo ni sentirnos preocupados por todos los temas que debíamos retomar a nuestro regreso.

Este gran logro nos ha hecho sentir muy satisfechos, además de ser fundamental para sacar el máximo partido a nuestras dos semanas de descanso.

Además, nos ha servido para comprobar que somos muy capaces de priorizar lo importante respecto a lo urgente, ser coherentes con nosotros mismos y de no ceder respecto a aquellas decisiones que son fundamentales para nuestro bienestar.

¿Y qué hemos visto también?

Que no ha cambiado ni pasado absolutamente nada. Que puedes emprender y dejar en standby tu proyecto profesional durante unos días sin que todo se vaya a pique. Y que lo realmente importante es saber distinguir lo que realmente importa de lo que es secundario.

¿Qué opinas de todo esto? ¿Te sientes identificado/a con alguna de las ideas de este artículo?

En cualquier caso, me encantaría saber qué te ha hecho pensar y qué te ha parecido, ¿nos lo cuentas en los comentarios?

¡Muchas gracias por estar ahí!

¿Te ha gustado este artículo? Compártelo si crees que aporta valor.

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Alicia González

Alicia González es autora del proyecto Abrazando el Cambio, a través del cual acompaña a aquellas personas que desean superar sus resistencias e inseguridades para gestionar el cambio que necesitan en uno o varios ámbitos de su vida.

En su web podrás encontrar recursos gratuitos muy útiles que te ayudarán a identificar tus puntos de bloqueo.

Y ahora... ¿compartes tu punto de vista?

Me encantaría conocer tu opinión acerca de este artículo en los comentarios.

6 comentarios en “Lo importante y lo suficiente: aprendizajes de mi viaje por Tailandia

  1. Hola Alicia:
    Has dicho cosas muy importantes. Vamos siempre como el burro y la zanahoria, la felicidad siempre parece estar un paso más allá; y mientras la perseguimos se nos olvida vivir y disfrutar del camino.
    Me alegro que te hayas traído todas esas experiencias y aprendizajes del viaje, mucho mejores que cualquier souvenir 🙂

    • Hola Belén!

      Muchas gracias por tus palabras y por compartir esta reflexión.

      Conozco una leyenda cuya autoría se desconoce en la que, en un momento dado, uno de los dioses que aparecen en ella dice “escóndamos la felicidad dentro de ellos (refiríendose a los humanos). Estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”.

      Creo que esta idea complementa bastante lo nos compartes en tu comentario…

      Como dices, es fundamental saber parar y disfrutar de los aprendizajes y experiencias que van apareciendo en nuestro camino. Creamos o no en el destino, siempre siempre siempre podemos aprender algo.

      Te mando un fortísimo abrazo.

      Alicia

  2. Hola Alicia,

    Uno de los viajes en los cuales disfruté y viví todos los momentos y instantes es el de Tailandia. Ver la realidad de otra cultura te hace darte cuenta que todo lo tienes delante tuyo para ser feliz y de lo ignorantes que podemos ser gastando energía en cosas que realmente no son importantes.

    Me alegro que te haya ido bien el viaje y hayas podido experimentar todas esas emociones.

    1 fuerte abrazo!

    • Hola Marc!

      Qué ilusión leerte por aquí!

      Totalmente de acuerdo con tus palabras. Qué gran aprendizaje, Marc! Lo único que añadiría es que lo que necesitamos para sentirnos felices no sólo se encuentra delante de ti, sino también DENTRO de ti. Creo que es algo que no nos planteamos ni tenemos en cuenta demasiado.

      Sentirnos felices o no depende en gran medida de nuestra actitud ante lo cotidiano y ante las circunstancias que se nos van presentando por el camino. Y esta actitud es una elección, diría que una de las más importantes, y es algo que, como tú ya has comentado, se palpa de forma aplastante en Tailandia.

      Te mando un abrazo grande, Marc! Muchas gracias por pasarte por aquí!

      Alicia

  3. Me alegra leer Alicia que habéis conseguido desconectar, y disfrutar plenamente de vuestras vacaciones enfocados en el momento presente.

    Según iba leyendo, me venía a la memoria el viaje que hice a la India, en el que pude comprobar en primera persona la gran diferencia de culturas, lo felices que son con muy poquito, tienen claro lo que es suficiente para ellos y lo que es realmente importante.

    Cuando viajas y conoces otras culturas la mente se abre, se vuelve mucho más receptiva a nuevas experiencia, y te das cuenta que las prioridades que tenías antes realmente no tienen una base o coherencia con quién eres, lejos de tu entorno realmente conectas contigo y con tu esencia, es ahí donde aprendemos qué es importante y suficiente para nosotros.

    La anécdota que cuentas me ha hecho sonreír, ¿por qué tienes que pasar tu última noche en vela por si algún amiguito aparecía por sorpresa? No nos han educado para ser capaces de decir en todo momento lo que pensamos y sentimos, cada vez somos más las personas que estamos entendiendo que esa es la única manera de ser y estar felices y en paz con nosotros mismos, siempre respetando al otro por supuesto, pero no asumiendo que tenemos que aceptar algo que no termina de convencernos. ¡Enhorabuena Alicia por anteponer tus deseos y tu voluntad a la de otros! 🙂

    ¡Un fuerte abrazo por todos estos cambios que has experimentado, y que experimentarás!

    • Mi querida Mariví,

      Qué gustazo leerte.

      Coincido de pleno contigo en que es más sencillo conectar con la propia esencia cuando nos encontramos lejos de nuestro entorno habitual. Y qué bonito es poder vivir esa experiencia, desde aquí la recomiendo totalmente.

      Aún así, también aprovecho para recordar a cualquier persona que nos esté leyendo que no es la única manera de conseguirlo, como ya comenté en este artículo que publiqué hace unos meses:

      https://www.abrazandoelcambio.com/conectar-con-uno-mismo/

      Me alegra infinito lo que cuentas de tu viaje a la India, seguro que fue una experiencia maravillosa para ti.

      Te mando un abrazo enorme, preciosa!

      Alicia

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